¿Los transgénicos en la TV cubana?


Por Isbel Díaz Torres

La multinacional TeleSur presentó hace algunas semanas en horario nocturno un reportaje sobre las luchas en Puerto Rico en contra los organismos genéticamente modificados (OGM).

El material “Transgénicos Puerto Rico” denunciócómo la gigantesca empresa Monsanto usa áreas de ese país caribeño como laboratorio de experimentación para ensayar sus producciones de semillas transgénicas, y los tratamientos químicos asociados a esa tecnología.

¿Tendremos los televidentes cubanos oportunidad de conocer más a fondo lo que implica una agricultura subordinada a la producción de cultivos transgénicos?

Ciertamente, en otras escasas ocasiones la temática ha estado en nuestros medios, pero hasta ahora ha sido insuficiente. Fue memorable el programa Pasaje a lo Desconocido, del periodista Reynaldo Taladrid, donde acudieron los doctores Carlos Borroto y Carlos Delgado, ambos defendiendo posturas opuestas sobre la pertinencia o no de dicha tecnología.

Cuba importa y produce alimentos trangénicos desde hace algunos años, sin que la población cubana haya sido informada a conciencia y con sistematicidad de tal cosa. Así, es perfectamente posible ver en la TV nacional un reportaje sobre la deplorable situación en Puerto Rico, sin que mis coterráneos se sientan aludidos.

La percepción de riesgo acá es nula, mientras algunas instituciones científicas del patio juegan a “los experimentos” y buscan modos nada bioéticos de generar ganancias, a costa de la salud de los agroecosistemas y de las poblaciones humanas.

Tampoco se conoce mucho de las luchas de los movimientos sociales y campesinos individuales en América Latina en contra de las trasnacionales enfocadas en los agronegocios, justamente esas que ahora amenazan con entrar a la isla y demandan “solidariamente” el cese del bloqueo.

Buena parte del sector científico afirma de modo acrítico y desinformado que los alimentos transgénicos son una opción para combatir el hambre en los países pobres, cuando investigaciones desarrolladas en los mismo EE.UU. han demostrado el fracaso de rendimiento de esta tecnología[i], al no lograr superar significativamente a las producciones que no usan OGM.

Los burócratas cubanos afirman que la estrategia cubana es completamente diferente a la de las trasnacionales como Monsanto, sin embargo, las únicas diferencias que han salido a la luz es la ineficiencia, el descontrol, y la falta de transparencia de las instituciones cubanas.

En casi 30 años de investigaciones y 20 años de comercialización, la ingeniería genética ha fracasado en aumentar significativamente los rendimientos de los cultivos en los EE.UU. ¿Lo va a lograr Cuba, sin infraestructura, con las tierras desvastadas, con un ministerio de la agricultura que ya no sabe qué inventar?

Pero lo más preocupante es la ceguera política de los técnicos e ideólogos cubanos, que todavía no comprenden que el problema no se trata de productividad ni rendimientos, sino del sistema intrísecamente depredador, deshumanizante, antiecológico, no inclusivo, vertical, y anticultural, que rige la producción agrícola (incluyendo la biotecnología) en Cuba y en el resto del mundo.

Y así, todavía hay quienes promueven una “normalización” o “actualización” acrítica del sistema cubano.

 

[i]Union of Concerned Scientists, 2009. “Failure to Yield. Evaluating the Performance of Genetically Engineered Crops” en: http://www.ucsusa.org/assets/documents/food_and_agriculture/failure-to-yield.pdf

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