Cuba abre sus puertos a cruceros contaminantes


Por Isbel Díaz Torres

La corporación de cruceros Carnival, que inició sus incursiones en Cuba en mayo pasado, acaba de ser declarada culpable por verter desechos con aceite en el océano y encubrirlo deliberadamente durante 8 años.

Autoridades del Departamento de Justicia estadounidense informaron que Princess Cruise Lines, una de las filiales de Carnival, había estado haciendo descargas ilegales desde el 2005 usando un llamado “tubo mágico”.

El barco se deshacía de sus desechos eludiendo un equipo instalado que evita la contaminación de aceite de los residuos y el agua que descarga, lo cual es muy perjudicial para la vida marina, y puede tener repercusiones ambientales y económicas muy prolongadas.

La empresa ha sido declarada culpable de 7 delitos y pagará una multa de 40 millones de dólares. Además, 8 de las líneas de la franquicia Carnival estarán bajo un programa de supervisión ambiental durante los próximos cinco años.

Y yo me pregunto ¿este es el tipo de negocios que hace el gobierno cubano? ¿Abrir su mercado turístico para cruceros contaminantes?

El Adonia, de Carnival Fathom, fue el primer crucero en más de 50 años entre EE.UU. y Cuba. Partió el pasado 1 de Mayo desde Miami con 704 pasajeros a bordo, quienes fueron recibidos en La Habana con bailarinas usando sexys biquinis que ostentaban la bandera cubana.

Y no es posible decir que se trata de una delito de una vez, pues ya en 2002 Carnival había sido declarada culpable por las “numerosas ocasiones entre 1996 y 2001 donde descargó residuos de petróleo/aceite en el mar por la aplicación indebida de equipo de prevención de la contaminación” según declaró James Walker, un abogado que anteriormente se dedicaba a defender a estas empresas.

Por supuesto, estas multas no significan nada para uno de los conglomerados de embarcaciones de recreo más grande del mundo, que entre 2005 y 2015 trasladó a 98,2 millones de pasajeros y obtuvo ganancias de 20,299 millones de dólares, según sus reportes oficiales ante la US Securities and Exchange Commission.

La organización ecologista Amigos de la Tierra actualmente demanda que toda la industria de cruceros sea investigada, pues está claro que incluso cuando instalan las tecnologías de control de contaminación más actuales, los sistemas pueden ser evitados o desactivados para que los residuos no tratados fluyan directamente al mar.

“La cultura corporativa que dio lugar a estos actos engañosos e ilegales debe ser examinada, tanto dentro de Princess como en las otras marcas de cruceros que componen el grupo Carnival”, recalcó Kate Colwell, portavoz de la agrupación ambientalista.

Entre 1992 y 2015 se han conocido mundialmente 317 casos de casos de faltas en las que incurrieron cruceros. De ellas, más de 70 son por supuesta contaminación del agua, más de 40 por violaciones al reglamento de manejo de desechos, y una decena por contaminación del aire.

¿Tomará en cuenta Cuba estos reclamos? ¿Podemos las asociaciones ecologistas en la isla presentar alguna demanda ante el Ministerio del Turismo para solicitar una moratoria a la entrada de cruceros de la franquicia Carnival?

Quienes estudiamos la nueva Ley para la Inversión Extranjera, sabemos que el Estado se ha reservado toda la discrecionalidad posible para tomar decisiones de espaldas a la gente, por lo que “detalles” como impacto ambiental, pago de salarios, privilegios, entre otros, queden a la sombra.

Publicado en Havana Times

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