Impacto de la sequía en ganadería de Jobabo


Por Yaidel M. Rodríguez Castro

Jobabo tiene una situación extremadamente compleja con la ganadería en estos momentos; más de las tres cuartas partes de la masa carece de alimento suficiente y agua estable, lo cual disminuye la producción lechera. No se trata de que no hayan potencialidades, sino de reales afectaciones, algo que para muchos entendidos en la actividad pecuaria resulta un tema polémico y sin solución inmediata.

“Nos hemos dado a la tarea de visitar las bases productivas, crear comisiones de trabajo, intercambiar con los campesinos y valorar los problemas puntuales de cada ganadero, tratando de que nos aporten hasta el último litro de leche.
“Se han evaluado las potencialidades de las unidades que deciden el plan del municipio como las cooperativas de créditos y servicios Jorge Aliaga Peña, Adriano Nieves y Antonio Fernández, pero la sequía es muy fuerte y el rendimiento por vaca es demasiado bajo”, dice Wílliam Mendoza, especialista de la Unidad Empresarial de Base Agropecuaria Integral de este municipio.
¿Cuántos años llevan los directivos de ganadería visitando a productores, creando comisiones y analizando la situación de la sequía? Cada calendario para esta fecha aparece el mismo dilema, ahora con un incumplimiento mucho mayor, una reducción en la entrega de leche de casi el 25 por ciento de lo pactado con la industria.
“En la parte estatal solo estamos entregando diariamente un promedio más o menos estable de 70 o 80 litros. Se cumple el plan, pero no es lo que de verdad se necesita”, asegura Wílliam, quien agrega que los efectos de la falta de precipitaciones al deteriorar los pastos naturales, de los que son totalmente dependientes los ganaderos jobabenses, deteriora mucho la masa.
El director de la Unidad Empresarial de Base Agropecuaria Integral del territorio, Elio Guerra, reconoce las deficiencias que tiene el municipio: “lo que sucede es que no acabamos de prepararnos para esta etapa. Muchos ganaderos, más bien la mayoría no comprende que entre noviembre y abril las reses no se sostienen con yerba seca; por lo tanto, hay que sembrar bastante kingras, caña, morera, tictonia y otras plantas forrajeras, que permitan garantizar el alimento mínimo al rebaño.
“En la parte estatal hemos mejorado un poco la situación con el abasto de agua, pues recientemente se instalaron en áreas ganaderas seis electrobombas con paneles solares que permiten aliviar la situación; pero hay sitios en los cuales los campesinos tienen que recorrer varios kilómetros para dar, aunque sea una vez al día, un poco de agua a las reses – xplica Elio.
Pastos naturales y siembra de forrajes
Un ejemplo de producción lechera casi todo el año es la cooperativa de créditos y servicios Jorge Aliaga; sin embargo, no se preocupan lo suficiente por la alimentación animal.
Elio Zayas Almeida, presidente de esta CCS que agrupa a una buena parte de los campesinos del sur de Jobabo, refiere que se trata de planificación y de exigencia, algo que con la nueva dirección de la forma productiva están impulsando, pues no se concibe que con sus potencialidades y que siendo la cooperativa que más leche produce no tengan por lo menos caña y kingras suficiente para estos meses.
“A partir de gestiones por medio de la Dirección de la Agricultura en el municipio y la provincia, hemos podido tirar algunos niveles de derivados de la producción azucarera, distribuyéndola a los ganaderos más afectados y que tienen vacas en ordeño, y a algunos con serios problemas con las crías, para evitar también las muertes”, agrega.
También hay que tener en cuenta que este año no se parece al 2016, y es sencillo: “en el 2016 tuvimos precipitaciones todos los meses, no muchas como para que se enriqueciera el manto, pero sí para mantener en óptimas condiciones los potreros, así por lo menos se depauperaban poco las reses y las vacas daban más leche sin apretar tanto a las crías. Este año es diferente, las lluvias son cero en casi todo Jobabo”, explica el especialista de agrotecnia y alimentación, Nolber Martínez Gamboa.
“Hay que decir que la parte de ganadería no cuenta con pipas suficientes, no hay tractores para preparar la tierra para sembrar forrajes, no tenemos la cantidad de combustible que se necesita. y por ahí podemos hacer una larga lista de carencia que nos pone en desventaja”, puntualiza.
Luis Miguel González Andino, uno de los tantos productores que tienen pozos fértiles en dicho lugar, pero que no pueden esperar a los vientos o halar a cubos para dar agua a casi mil cabezas de ganado, dice “Lo que necesitamos es un sistema de bombeo de esos con paneles, y se favorecen unos seis productores en el área. Eso lo vimos con la gente de ganadería de la empresa, dijeron que lo iban a gestionar, pero aún no tenemos ni respuesta”.
Mientras unos solo necesitan de pequeñas inversiones, otros ni tienen agua ni alimentos, como es el caso de los ganaderos de una buena parte de Macagua, Sirvén, de Bracito, el Níspero, Pozo Salado, Rinconcito, Ramírez, Birama, Santa Rosa, El Aguacate, El Almendro… y casi todo el territorio que ocupa Jobabo.
“Es que el agua para el ganado compite con la de la población, que también carece del líquido en la mayor parte del municipio. Y por ello los recursos son priorizados, teniendo en cuanta que no hay suficientes equipos ni combustible para llevar a ambos a la par”, dijo el primer secretario del Partido en Jobabo, Ángel Expósito Suárez, en uno de los recorridos por las áreas productivas.

Tomado de: http://www.periodico26.cu/index.php/es/component/k2/item/2178-impacto-de-la-sequia-en-ganaderia-de-jobabo

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