De lo que se pe(s)ca en la ciudad pesquera


Por Pedro Manuel González Reinoso

Caibarién, el sitio costero más poblado –hoy desarticulado del propósito productivo con que fuera concebido en nuestro Cayo-Barién querido–, fue inaugurado en el otoño de 1966.

Querían, con este Reparto para Pescadores desharrapados y descalzos, otorgarles una pizca de dignidad condicionante a sus vidas pasadas, para que la gratitud fluyera de inmediato entre aquellas almas desencantadas, amalgamando el mensaje con el gesto de entregarles un hogar alternativo al abandono de sus malas suertes, con suerte de toque (a degüello) para albergar a la humildad analfabeta de la orilla.

Eran los años del empirismo populista de Pastorita Núñez y de sus construcciones urgentes para cre(c)ernos la otra Cuba; la prometida por el salvador del pueblo.

Como Alamar, los realismos socialistas y otros repartos obreros edificados a posteriori, la mugre les cubrió después –sin permiso– y la desidia afloró en estos barrios devenidos solares yermos, depósitos de aves, pescados y carapachos podridos, de vertederos improvisados, insalubres, e insolubles de todo lo (in)humano y (no)divino.

(Incluido el tráfico de lo prohibido)

Meadero último para caballos de coche, único trasporte.

Actualmente, junto a lo que queda de la vetusta Tienda del Pueblo Trabajador, unos contenedores sui géneris –cuales camas de camiones salidos de algún filme Sci-Fi– permanecen varados varios meses, atiborrados de mierda, la que no se abduce ni invocando a los habitantes celestes.

Muchos de esos residuos provienen de la bodega misma: envases (ir)recuperables para huevos ¿cluecos?, cajas de mercancías malgastadas, plásticos informes de todos los ©olores, desechos orgánicos.

También  se encuentran desechos de la Paladar que justo en frente su(s) dueño(s) parece(n) ignorar el desastre ecológico que ocasionan con su aporte de miserias, más una peste que asfixia a la clientela, además de sus familias.

A nadie parece importar lo que a todos atañe. La audaz muestra de porquería alcanza unas alturas sorprendentes en espera de escaladores.

Quizá por ello, en alguna de las fotos vergonzantes, el área haya sido designada por el INDER para la “Sana y Permanente Recreación del Pueblo”.

Allí mismo se realizan las reuniones periódicas de los delegados para “rendir cuentas” a  los electores obedientes y descerebrados.

Pronto llegarán las lluvias y estos continentes (¿agentes?) naranjas harán su rol de crisol, reverberando de sol a sol. Fabricarán dentro la muerte, lenta y calladamente.

Hablarán mejor que yo (y mi cámara) del caos infinito, de las poses pecaminosas en tanto animal que en ellos se halle ¿habituado ya al entorno hostil?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s