Marabú ¿árbol rechazado o deseado?


Por Isis Cuba

Mi esposo pasó gran parte del Servicio Militar Obligatorio alternando actividades de guardia de puesto, guardia combativa, y guardia de cuartel, con la limpieza del campo de tiro de la unidad. Esta última actividad, que debió reportarle satisfacciones, fue la que más dolores de cabeza le generó.

Según me cuenta, y de lo que pueden dar fe las cicatrices en sus manos, estuvo 21 días cortando el marabú (Dichrostachys cinerea) a cambio de un pase largo (7 días), pues no estaba contemplado dentro de las labores diarias en la Unidad de Combate “Mangos de Baraguá”. Se trataba de uno de esos convenios internos que tanto proliferan en las más disímiles empresas estatales e instituciones del estado cubano, aun cuando no están autorizados, por violar lo establecido en las leyes laborales.

La cuestión es que tras la limpia del marabusal para rescatar un área del campo de tiro principal de la unidad, mi esposo y otros nueve soldados no recibieron la compensación prometida. Más de lo mismo cuando de convenios con el sistema se trata.

El marabú

El marabú es una especie de planta nativa del Viejo Mundo, que puede ser encontrada en África, la India, sur de Tailandia y Malasia. En el norte de Australia se le considerada también como oriunda. En América fue introducida en el sur de Estados Unidos, Cuba, La Española y en las islas francesas de Guadalupe, María Galante y Martinica. Hasta la fecha se han descrito nueve subespecies y trece variedades.

En Cuba se ha diseminado de manera prolífera. Muchas son las áreas destinadas a pastos, forrajes, cultivos varios y otros destinos productivos que han sido afectadas, por lo que algunos especialistas agrarios con tendencia a la agroecología lo llaman “la plaga verde”.

Su estructura espinosa y rápido desarrollo, unido a la inactividad de las empresas estatales para su erradicación, hace que gane espacios. Lo que no sabemos es si en algunos casos esto es positivo o negativo.

Puede parecer contradictorio; no obstante, si se revisan algunos rubros económicos, se puede conocer que el marabú adulto es utilizado con cierta sistematicidad en la confección de carbón vegetal, y teniendo en cuenta la estructura de su madera, es altamente cotizado en países como Brasil, Argentina y Chile, a los que Cuba exporta con frecuencia sus producciones.

El carbón de marabú podría ser una alternativa al carbón de mangle, especie vegetal cuyas formaciones costeras brindan un aporte invaluable a los ecosistemas, y resultan en una barrera fundamental al aumento del nivel del mar a consecuencia del cambio climático. Los bosques de mangle han sufrido la tala indiscriminada durante años para la producción y exportación de carbón vegetal.

Por otra parte, recientemente visité un poblado periférico del municipio Mella, en Santiago de Cuba, y al apreciar cinco columnas de humo en el horizonte, pregunté a los lugareños de qué se trataba. Me contestaron que eran carboneras de una Unidad Empresarial de Base de civiles de las FAR, que hacían carbón de marabú para su autoconsumo.

Bueno, si Taladrid escuchara esta historia solo diría: “saque Ud. sus propias conclusiones”.

Como es evidente, se degrada deliberadamente el medio ambiente con emisiones de dióxido de carbono, y se sacan ganancias de manera inapropiada. La historia de nunca acabar. Me pregunto entonces: el marabú ¿rechazado o deseado?

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