No le tenemos miedo al cambio climático


Por Caperucita Re-verde

Una de las últimas modas estatales cubanas es el Cambio Climático. Entre las imágenes usadas para este nuevo apocalipsis revolucionario están, desde Noé (ahora viviendo en Cajío o Guanabo y preparándose para las próximas inundaciones costeras), Jonás (sobreviviendo dentro de un gran pez ¿será una claria?), hasta el Mesías (que ya sabemos dónde nació y qué Evangelio escribió después de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro… una importante especie biológica está en grave peligro de extinción, el hombre…bla bla bla).

Cualquiera que haya escuchado la Mesa Redonda del pasado 15 de mayo sobre el todopoderoso Plan del Estado para el enfrentamiento al cambio climático se convencerá que ya no hace falta comprarse motos eléctricas, filtros de agua, microwaves, ni ropa de Rusia, Panamá o Guyana; sino tanques de oxígeno, patas de rana y careta subacuática.

Por suerte para las TRD y las mulas importadoras de baratijas, la audiencia de este programa de la TVC es bajísima y solo algunos renegados del Pakete y articulistas cursis que escriben para boletines como este, lo vemos.

Ejerciendo el derecho ciudadano de acceso a la información ambiental, reconocido en la Ley 81 de Medio Ambiente, El Guardabosques visitó  recientemente el famoso Dique Sur que se extiende por 52Km entre Playa Majana (Artemisa) y Playa Batabanó, para conocer sobre las labores de rehabilitación y mantenimiento de esta obra que formó parte de la llamada “Voluntad Hidráulica” que el Estado cubano realizó en los 80 con el objetivo expreso de no dejar que una gota de agua llegue al mar… y ahora es parte de la acción estratégica de Vida: mejoramiento de la infraestructura.

Gracias a esta previa y omnímoda Voluntad, se construyeron décadas atrás 241 presas con una capacidad de embalse de 8 795 Hm3, 61 derivadoras, 759Km de canales, 8 estaciones de bombeo de trasvase, 1401Km de diques, 176 minihidroeléctricas, 2737 asentamientos con 19742Km de tuberías de acueductos y 562 con 4703 Km de tuberías de alcantarillados, 57 plantas potabilizadoras, 7 plantas depuradoras, 317 lagunas de estabilización, 470 tanques y 862 121 fosas sépticas.

Esto permitió, según fuentes oficiales, una cobertura de agua potable y saneamiento que alcanzaron el 95 % y 94,3 % respectivamente, logrando una potabilización del 97,4 % y una cloración del 99 %, pero con saldo negativos de la mayoría de los ríos represados, las lagunas secadas, los acuíferos subterráneos salinizados, las bahías contaminadas, y las ciénagas dragadas…

En el tramo recorrido en Batabanó se pudo observar que la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico, responsable de la obra, está vertiendo áridos con camiones, buldócer y otros equipos pesados, además de dragar los aliviaderos que permiten el paso de una parte del agua dulce represada por el dique, hacia los manglares de la primera línea de costa.

Estas poblaciones de mangle necesitan esa agua para su funcionamiento, sobre todo el mangle rojo, que en esta zona se encuentra degradado a consecuencia de tupiciones en los aliviaderos de este Dique. Como consecuencia de esa carencia de agua, la zonificación del manglar está invertida: la franja de mangle rojo está más al interior (donde todavía llega un poco de agua dulce), y antes del mangle prieto en el sentido tierra-mar.

No sabemos si las nuevas obras han corregido los errores en la concepción de los aliviaderos, y tengamos que volver a lamentar en 10 años, desastres naturales como los sufridos por las poblaciones de manglares.

Dos brigadas se encuentran trabajando actualmente, una comenzó en Cajío y la otra en Batabanó, y deben encontrarse para entregar terminado este tramo del dique.

En entrevistas realizadas se conoció que la zona forma parte del Proyecto Manglar Vivo, una iniciativa de la Agencia de Medio Ambiente de Cuba (AMA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que, a través del Fondo de Adaptación al Cambio Climático, financia los principales objetivos y acciones.

Ciertamente, en la zona visitada el manglar parece ir recuperándose poco a poco. No obstante, no mucho pudimos verificar la participación comunitaria en el sitio, elemento fundamental para que las transformaciones se mantengan, y poder hablar de un proyecto sostenible.

Un aula ecológica, con lo último en tecnología, se ubica a la entrada del Refugio de Fauna Golfo de Batabanó. Esperemos que este sea un elemento que ayude al despegue del activismo ambiental en la región.

También pudimos ver un lamentable video-clip producido por el Proyecto Manglar Vivo donde participa el autodenominado grupo ecologista Cubanos en la Red que, a fuerza de bum bum y drones, nos entrega otro reggaetón ecológico en HD.

Después de otros similares relacionados con la Agricultura de Conservación hecho para congraciarse y sacarle unos euros a la FAO, reaparece este fraude musical y ambiental “oficial”, cuya letra mezcla los informes de la contraparte cubana en proyectos internacionales con un poco de jerga raper, ruido de cualquier pre  y gestos de cola de la Agencia Viajero para contribuir, dicen, a la educación ambiental de nuestros niños y jóvenes.

Semejante barbarismo, con perdón de los bárbaros, debe avergonzarnos, más si sabemos que la coreografía fue presentada como una iniciativa en el pasado desfile del 1ro de Mayo en Batabanó. ¿Hasta dónde…la Victoria Siempre…?

Muy cerca de uno de los aliviaderos del dique, fueron esparcidas recientemente las cenizas de la destacada científica Dra. Leda Menéndez Carrera, una de las tres especialistas cubanas participantes en la expedición En canoas del Amazonas al Caribe organizada por el destacado naturalista cubano Dr. Antonio Núñez  Jiménez, y que recibió en el 2012 el Premio Julián Acuña de la Sociedad Cubana de Botánica por la obra de toda una vida, quien murió el pasado 12 de septiembre mientras se encontraba trabajando por la conservación de los manglares cubanos.

Está en una de las zonas donde todavía llegan abundantes aves migratorias y se refugian aquí, desde que este coto de caza fue convertido en Área Protegida. Ojalá que su alma espante tanta mediocridad, miseria humana y mezquindad que siempre rodean a los buenos espíritus, encarnados o desencarnados, que se proponen defender la vida, sin esperar permisos oficiales, dinero u otras espurias voluntades.

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2 comentarios en “No le tenemos miedo al cambio climático”

  1. ¿Quien no le tiene miedo al cambio climático? Eso de hacer muchos pantanos y dejar los ríos sin aguas me recuerda a un dictador del Sur de Europa y el desierto avanza por el sur, y .. más

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