Estampas de la carretera


Por Rafa G. Escalona

1

La línea de la carretera. La línea de tu espalda. Los tonos del paisaje, según lo han querido el sol y la lluvia. Los tonos de tu piel, según lo han querido el sol y la lluvia. Charcos, arrugas, sequías, ausencias. Hay algo en esa nube que me recuerda tu boca. El aguacero que aparece de la nada, intenso y breve. Las ganas que aparecen de la nada, intensas y breves. El aire, de densidad cambiante, pasa de la liviandad del soplo a la opresiva carga de las cosas no dichas. Tu sonrisa colgada de la copa de los árboles.

2

A veces sueño con que viajo. A veces sueño con que te encuentro.

3

Mientras el sol y el asfalto generan futuros posibles ante mí, desvío la mirada hacia la sombra que proyectan las arboledas a un costado de la carretera. Promesa de refugio, la ilusión de que para estar a salvo basta con torcer a la dercecha o a la izquierda.

4

La soledad del aura tiñosa, que espera mi muerte. Pobre. Tal vez la sobreviva, pero no tengo valor para confesárselo. Tal vez me arranque el brazo y se lo ofrezca para compensar la decepción.

5

Unos hombres chapeando un campo en plena autopista. No entiendo el propósito. Son dos, la maleza se extiende uniforme durante kilómetros. Hierba mala adelante y hierba mala detrás. ¿Purgan alguna ofensa? ¿Es algún tipo de apuesta? ¿Qué siniestro sistema pone a dos hombres a merced de la vorágine natural? ¿Qué pueden dos chapeadores contra lo eterno?

6

Adoro los desvíos sin pavimento, senderos que parecer terminar en un lugar mejor, tentadores destinos, pequeños reinos de la incertidumbre. Los sueños en la carretera siempre conducen a alguna parte.
A bellezas iraníes.
A pueblos sin nombre en Portugal.
A los recuerdos felices que escondimos de la vista de todos.

7

Las mitológicas formas de las nubes, de un blanco dolorosamente compacto. No escondas nada en una nube. A la mejor oportunidad lo dejarán caer.

8

La muchacha que pide botella en el medio de la nada. A qué mentira va, de qué mentira huye.

9

El suicidio de salir a golpear la carretera sin música. Vete sin ropas, sin víveres, sin gasolina, pero nunca enfrentes el camino sin música. El silencio es una poderosa droga que te acabará matando.

10

Busco excusas para posponer la llegada. Soborno a la orquesta para que el bis dure toda la noche. Vuelvo a poner la aguja al comienzo.
No quiero que la canción acabe. No quiero que dejes de bailar. Detesto los finales, por inevitables que sean.
(Ilustración: Brian Rea)
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