Archivo de la etiqueta: Dmitri Prieto Samsónov

Una nueva era en lo que le hacemos al planeta – ¿Noosfera, Antropoceno, o…? (II)


Por Dmitri Prieto Samsónov

¡Bienvenid@s al Antropoceno!

Los isótopos radiactivos depositados en todo el globo tras explosiones de armas nucleares marcan la entrada en el Antropoceno. Como ya vimos, ya Vernadsky había señalado la presencia en el ámbito humano de un grupo de hechos geoquímicos ajenos por completo a la naturaleza terrestre tal y como había existido antes de la era industrial: así, tenemos enormes cantidades producidas de hierro metálico y de sus aleaciones (una rareza en la geología pre-humana), de aluminio igualmente metálico, de otros metales… Pero a mediados del siglo XX se les vinieron a sumar materiales sintéticos como los plásticos, y los isótopos radiactivos producidos en reacciones nucleares inducidas por la actividad humana.

El término Antropoceno fue acuñado en el año 2000 por Nobel en Química Paul Crutzen (neerlandés, investigador del ozono atmosférico) por analogía con la palabra Holoceno (última época geológica del período Cuaternario, post-glaciar, comprendiendo cerca de 11 800 años). Crutzen explica el incidente que lo llevó a acuñarlo: “Yo estaba en una conferencia en la que alguien comentaba algo sobre el Holoceno. De momento pensé que tal término era incorrecto, porque el mundo ha cambiado demasiado. Así que le dije: ¡No – estamos en el Antropoceno!, creando en el calor de ese momento la palabra. Todo el mundo estaba sorprendido. Pero parece haber persistido…”

En 2016, un grupo internacional de 35 especialistas, tras 7 años de trabajos, votó a favor de que el Antropoceno sea “oficialmente” una nueva época geológica dentro del período Cuaternario. Definieron que la marca que determina ese cambio son los residuos radiactivos del plutonio, tras los numerosos ensayos nucleares de mediados del siglo XX, eligiendo 1950 como año primero del Antropoceno. Seguir leyendo Una nueva era en lo que le hacemos al planeta – ¿Noosfera, Antropoceno, o…? (II)

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Una nueva era en lo que le hacemos al planeta – ¿Noosfera, Antropoceno, o…? (I)


Por Dmitri Prieto Samsónov

Cuesta trabajo a veces darnos cuenta cuán profundos son los cambios –o heridas- que hemos ocasionado como especie en nuestro planeta. Para ello, nada mejor que ver las cosas en larga duración: observar, en perspectiva histórica, geológica y paleontológica, cómo han ocurrido grandes transformaciones sobre la superficie terrestre, debidas a la presencia de determinadas especies vivas, y en qué medida lo que le hacemos al planeta es comparable –o no- con los efectos de esas otras formas biológicas más antiguas.

Y –después de hacer un análisis de ese tipo- hace sólo unos meses, una importante comisión científica internacional propuso que en las últimas décadas la Tierra entró en una nueva época, que propusieron denominar Antropoceno.

Lo más irónico, sin embargo, es que el ser humano no es la especie cuyos restos fósiles marcan los sedimentos geológicos antropocénicos. Esa especie es bien distinta a nosotros, pero antes de decir cuál es, quiero indagar un poco en la historia del problema. Seguir leyendo Una nueva era en lo que le hacemos al planeta – ¿Noosfera, Antropoceno, o…? (I)

Cambiar las cosas en Cuba: ¿Leyes, auto-organización social, o ambas?


Por Dmitri Prieto Samsónov

Hace unos días, me enteré, como much@s, del horrible “incidente” de Manzanillo, donde una pandilla de [pre]adolescentes dio fuego a un cachorro de perro doméstico (Canis lupus familiaris) hasta hacerlo morir. El corazón se me llena de ira e impotencia con sólo imaginar el dolor sufrido por el perrito, y la indolencia perversa, indigna, de quienes observaron tal acto y además lo filmaron y lo subieron al internet: jóvenes y adulto/as por igual. Y me da vergüenza: uno se pregunta cómo rayos en el entorno inmediato de esa gente no había nadie que parara el descaro de esa inútil y trastornada crueldad; o es que ya no hay personas que se atrevan a decir palabra o a actuar con fuerza contra lo elementalmente imposible de imaginar hace sólo algunos días. La indolencia nos ha robado a Cuba. Porque nos la hemos dejado robar por ella.

Valerosas gentes, harina de otro costal, desafiando la indiferencia y la vigilante y panóptica intimidación de quienes insolentemente se hacen los que aún dizque gobiernan, se reunieron entonces en el habanero parque del Quijote a recoger firmas por una Ley contra la crueldad hacia los animales. Quijotes admirables de estos tiempos –en el mejor sentido de la palabra- aspiran a cambiar las cosas en tan delicado asunto, una vez dado a la publicidad el desafiante acto de la masacre.

Es una excelente y egregia actitud, y la apoyo con todo mi corazón. Proponer leyes es, más que un derecho, una necesidad, función y misión cívica. Y conozco de ese proyecto de Ley, ya hace tiempo promovido por la Asociación Aniplant, en cuyo apoyo han dado sus firmas incluso algunos dignos Diputados de la Asamblea Nacional (lo cual no deja de ser un sinsentido jurídico, pues cualquier Diputado/a posee investidura constitucional para poner ese Proyecto que apoya directamente a consideración de la Asamblea, sin mediar ninguna recogida de firmas). Seguir leyendo Cambiar las cosas en Cuba: ¿Leyes, auto-organización social, o ambas?

La Fortaleza del Pollo Frito


Por Dmitri Prieto Samsónov

La Fortaleza de la Cabaña es para algunos la única pieza de auténtico Barroco que hay en La Habana (lo demás sería barroquismo): lo que en su caso es Barroco militar.

Meter ventas masivas de libros ahí, con todo el andamiaje de la Feria del Libro, no sólo es un desatino excluyente para quienes andan en sillas de ruedas, usan bastones o tienen afectada la visión (esas categorías resultan excluidas de oficio por los caracteres de la arquitectura barroca militar). Es también un gesto irrespetuoso a miles de quienes resultaron asesinados –legalmente o no- entre esos muros; no importa si patriotas o traidores, justos o pecadores, inocentes o criminales: en todo caso, seres humanos, cuya memoria merece respeto.

Esa Fortaleza se presta a lugar de retiro y paseos meditabundos, pero no a la masividad tumultuaria.

Masividad tumultuaria, porque en eso se han convertido las Ferias del Libro en la fortaleza. Ya no son esos eventos una oportunidad para que a quienes nos gusta la lectura podamos sentarnos con una taza de café o un vaso de malta, a leer poemas, o discurrir sobre adquisiciones, ideas recién llegadas al país, y novedades editoriales. Seguir leyendo La Fortaleza del Pollo Frito

La Habana se desvive


Dmitri Prieto Samsónov

casita-habanaLo vivo en la capital cubana no somos sólo la especie Homo sapiens y quienes en ese sitio comparten nuestra biósfera: perros callejeros con credenciales en el cuello, palomas franciscanas, pelícanos que se deslizan a ras de las aguas de la Bahía de Habaguanex, o árboles jóvenes y milenarios, o enredaderas que penden de sus balcones erosionados. Lo vivo es también el hábito social que la hace habitable: hábito quizás humano, demasiado humano, pero que mantiene el sentido de vivir la Ciudad.

Desde que se escribió el Poema de Gilgamesh en aquel olvidado idioma sumerio, lo urbano se alza en privilegio culto por sobre “el campo” o la naturaleza “virgen” que le circunda. Pero los niños siguen pintando casitas en el campo y ríos entre montañas cuando se les pide que hagan un dibujo de tema libre. De algún modo, lo libre sigue en las mentes infantiles adyacente a lo silvestre, a algo así como huir de la jungla de hormigón y mampostería, hacia lo verde.

Y entonces, quienes vivimos la Ciudad la hacemos vivible no sólo poblándola de árboles y animales, sino también al habituarnos a convivir el ella con el sentido de la vida.

Un sentido mínimo y cotidiano es el del que hablo, no los sublimes sentidos de poetas, religiosos y filósofas. El sentido de una taza de café antes o después de la jornada de trabajo, de sentarse en el banco de un parque bajo un árbol, de ver a lo lejos el mar con sus olas y pelícanos, de observar las nubes mientras el sol se pone.

Pero es un sentido que se extingue: La Habana histórica se va haciendo inhabitable para esos sentidos, y se van, se evaporan, cual memorias de un anciano moribundo, cual sueños de un adolescente que quiere ser astrónomo mientras el papá le dice “hay que luchar”, cual hadas en la imaginación de una niña a la que le regalaron un tablet. Seguir leyendo La Habana se desvive

Asbesto, huracanes y cáncer en Cuba


Por Dmitri Prieto Samsónov

Desde hace algunos años el cáncer es la mayor causa de muertes en Cuba.

Cuando el huracán Matthew arrasó con la provincia de Guantánamo, enseguida aparecieron noticias sobre cómo industrias cubanas de materiales de construcción se alistaban para ayudar a las víctimas.

Una de las imágenes reiteradas que la TV cubana trasmite después de que algún huracán causa estragos en casas y construcciones de Cuba, es la de las fábricas de tejas de asbesto-cemento, donde laboriosos trabajadores se aprestan a producir lo que se convertirá en nuevos techos para aquellos hogares, industrias y centros laborales, cuyas cubiertas originales se llevó el ciclón.

Pero, como su nombre indica, esas tejas contienen asbesto. Y el asbesto (amianto) da cáncer.

Me impresioné cuando me contaron cómo en París hubo que derrumbar parte de las estructuras de los recién terminados rascacielos de la Biblioteca Nacional Francesa, después del simple descubrimiento de asbesto en algunas de ellas.

Por una directiva de la Unión Europea (UE), todos sus estados debieron prohibir comercializar o utilizar cualquier tipo de asbesto desde 2005, y en 2006 la UE inició una campaña bajo el expresivo lema: “¡El amianto es mortal!”.

No sé qué pasa en Cuba -con sus poderosas institucionalidad y cultura médicas-, donde aún parece que el asbesto no preocupa a nadie. Seguir leyendo Asbesto, huracanes y cáncer en Cuba