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Una solución arriesgada para el problema incorrecto: por qué los transgénicos no alimentarán a la población hambrienta del mundo


Por William G. Moseley
Hay una situación estándar que utilizan muchos expertos en política alimentaria para enmarcar el problema del hambre global y su solución. Suele ser más o menos así. Tenemos una población global de 7.500 millones de personas, de las cuales cerca de 1.000 millones padecen hambre crónica. Dado que se espera que para el año 2050 la población sea de aproximadamente 10.000 millones, hace falta producir más alimentos para cubrir esta demanda y alimentar a la población hambrienta. Para esto debemos utilizar toda la tecnología disponible, incluidos los organismos modificados genéticamente (OMG) (Pinstrup-Andersen and Schiøler 2003; Collier 2008; Juma 2011).
Este ensayo cuestiona la afirmación de que los cultivos transgénicos deban jugar un papel clave en la estrategia para abordar el hambre a nivel global. Aunque puede haber distintos factores que motiven la utilización de cultivos transgénicos en agricultura, en este ensayo me limito a considerar su utilización como estrategia de mitigación dle hambre. Mi análisis parte de las perspectivas de la geografía y la ecología políticas.

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Declaración Final Del Foro Mundial Sobre Soberanía Alimentaria


“Los recursos genéticos son el resultado de milenios de evolución y pertenecen a toda la humanidad. Por tanto, debe ser prohibida la biopiratería y las patentes sobre seres vivos, incluyendo el desarrollo de variedades estériles mediante procesos de ingeniería genética. Las semillas son patrimonio de la humanidad. La monopolización por unas cuantas empresas transnacionales de las tecnologías de creación de organismos genéticamente modificados (OGMs) representa una grave amenaza a la soberanía alimentaria de los pueblos. Al mismo tiempo, en virtud de que se desconocen los efectos de los OGMs sobre la salud y el medio ambiente, demandamos la prohibición de la experimentación a cielo abierto, producción y comercialización hasta que se pueda conocer con seguridad su naturaleza e impactos, aplicando estrictamente el principio de precaución.”

La Habana, Cuba, 7 de septiembre del 2001

Por el derecho de los pueblos a producir, a alimentarse y a ejercer su soberanía alimentaria

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La privatización de la vida y los Organismos Genéticamente Modificados


Declaración final del taller sobre “la privatización de la vida y los OGM” del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria en La Habana del 6 de septiembre de 2001

Los integrantes del taller sobre “la privatización de la vida y los OGM” han dado a conocer las experiencias de sus diferentes países, entre otros: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, EEUU, Ecuador, Francia, Israel, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Rep. Dominicana y Vietnam. Éstos han decidido respaldar, detallar y ampliar la declaración final del taller sobre transgénicos celebrado durante el primer Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) en enero del 2001.

Los participantes exigen:

La no patentabilidad de los seres vivos y de las semillas, patrimonio de la humanidad. Proponemos, entre otros instrumentos posibles:

–  La creación a corto plazo de un tribunal internacional sobre patentes.
– La declaración a medio plazo de los recursos genéticos, tanto vegetales como animales, patrimonio de la humanidad.
– El establecimiento de un sistema de protección de los recursos genéticos de las comunidades indígenas.

Una investigación pública independiente que:

– Favorezca una agricultura sustentable.
– Profundice sobre los impactos de los OGM en la salud y el medio ambiente respetando normas de bioseguridad estrictas.
– Tenga la capacidad a nivel nacional de enfrentar los OGM y controlar la aplicación de las leyes y los tratados de bioseguridad.

La ratificación del Protocolo de Bioseguridad de Cartagena por todos los gobiernos. Este protocolo, que debería legislar tanto semillas como alimentos transgénicos, creará un marco para:

– Establecer mecanismos internacionales de control y sanción sobre los países que no cumplan con las leyes de bioseguridad.
–  Introducir el principio de responsabilidad de los productores de OGM.
–  Introducir el principio de precaución en las legislaciones nacionales.
– Establecer un etiquetado obligatorio para todo tipo de alimento trangénico tanto para consumo humano como animal.
– Garantizar el cumplimiento de la ley a través de los tribunales cuando sea necesario.

La moratoria inmediata, sobre la producción, comercialización y ensayo en campo abierto, como primer paso hacia la producción de alimentos libres de transgénicos.

El derecho a información completa para los agricultores y consumidores sobre todos los aspectos ligados a los transgénicos.

– Informando a la sociedad civil (consumidores, agricultores, investigadores, políticos…) con materiales pedagógicos bien argumentados y asequibles para todos, destacando los temas de salud y medio ambiente, para conseguir alianzas amplias.
– Creando comités responsables de la transparencia y del debate democrático, integrados por todos los actores relacionados con los OGM.

El rechazo y la condena de la ayuda alimentaria con productos transgénicos

El rechazo y la prohibición de la tecnología “terminator”.

La Habana, Cuba, 6 de septiembre del 2001

Declaracion de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos


Las organizaciones campesinas, indígenas, ecologistas y otras de la sociedad civil latinoamericana, miembros de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, rechazamos la agresiva invasión de organismos genéticamente modificados en América Latina, que es la zona de mayor biodiversidad agrícola del planeta, y que actualmente es la segunda región del mundo en superficie de áreas cultivadas con organismos transgénicos, y declaramos lo siguiente:

  1. La ingeniería genética es una tecnología que viola la integridad de la vida.
  2. Esta tecnología es parte del desarrollo globalizador basado en la inequidad de las regiones. Exacerba la explotación de los seres humanos y la naturaleza y subordina las economías locales, campesinas y tradicionales del Tercer Mundo al desarrollo y lucro a las grandes empresas transnacionales y de los agronegocios nacionales.
  3. La introducción de cultivos transgénicos destruye los sistemas productivos tradicionales y las economías rurales familiares violando entre otros, los derechos colectivos reconocidos por la Constitución Política de varios Estados de la región, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y otros convenios sobre Derechos Humanos, impidiendo la continuidad de las prácticas culturales y tecnológicas tradicionales, de conservar, utilizar, mejorar, innovar e intercambiar sus semillas, rompiendo sus prácticas milenarias.
  4. La agricultura transgénica es una extensión de la revolución verde, que se basa en el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos, mayor consumo de agua y energía y que ha generado pérdida de biodiversidad, multiplicación de plagas y enfermedades; erosión, salinización y compactación de los suelos. Los impactos económicos, sociales y ambientales son aún peores que en la revolución verde, por ser estos cultivos diseñados para el uso de agrotóxicos o para ser en si mismo plaguicidas.
  5. La ciencia no es capaz de predecir los riesgos y los impactos que puede producir la liberación al ambiente de los organismos manipulados genéticamente sobre la biodiversidad, la salud humana y animal, el medio ambiente, ni en los sistemas productivos y la soberanía alimentaria.
  6. La liberación de semillas transgénicas constituye una amenaza extremadamente grave en centros de origen y diversificación de cultivos porque puede provocar una peligrosa e irreversible contaminación genética en las variedades tradicionales y los parientes silvestres.
  7. La agricultura biotecnológica es parte de un modelo de producción dirigido a la exportación, desplazando cultivos en los que se sustenta la soberanía alimentaria de los pueblos. Por lo tanto, son inaceptables las propuestas que refuerzan este modelo, dándole un “maquillaje verde” a través de la certificación de soja para proyectos de biocombustibles, programas de soja sustentable o soja solidaria promocionados por organizaciones conservacionistas asociadas a empresas como Bunge, Cargill y otras.
  8. La introducción de los organismos transgénicos a los mercados se ha estimulado por la existencia de leyes de propiedad intelectual sobre semillas, genes y otras formas de vida. Estas leyes privatizan seres vivos, rompiendo los principios y valores éticos básicos de respeto a la integridad de la vida.
  9. Alertamos sobre el extremo peligro de nuevas técnicas de control sobre la expresión genética -tal como la conocida como “Terminator” – destinadas a producir semillas estériles y otras tecnologías desarrolladas con la exclusiva finalidad de consolidar el poder monopólico del cartel semillero global.
  10. La ayuda alimentaria ha servido como herramienta para la introducción eficaz de alimentos transgénicos en la región.
  11. En muchos países se han registrado impactos graves en la salud humana, en la biodiversidad, en los sistemas productivos y en el medio ambiente por la adopción de la agricultura biotecnológica, razón por la cual es vital que se determinen los responsables de dichos daños.
  12. Estados Unidos, a través de sus Tratados de Libre Comercio, está exigiendo a varios países en América Latina la adopción de normas sobre propiedad intelectual que permitan el patentamiento de seres vivos y a adoptar cuotas de importación de alimentos transgénicos.

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Monsanto enjuiciado en La Haya por ‘ecocidio’


Por Ecoticias

Abajo MonsantoMonsanto en entredicho… otra vez Monsanto, que está cada vez más cerca de ser adquirida por el gigante alemán de productos farmacéuticos Bayer, puesto que ha aceptado formal y públicamente su oferta de 66 mil millones de euros, ha prometido abrir una “nueva era” en la agricultura mundial, tras la fusión y a partir de 2018.

La empresa norteamericana ya se ha enfrentado a una serie interminable de controversias ambientales y de salud por causa de sus semillas transgénicas, sus condiciones de venta de las mismas, su control y penalización a los agricultores y por su tristemente célebre glifosato, entre otras muchas causas.

La línea “histórica” de productos de Monsanto incluye productos químicos prohibidos y altamente tóxicos, como el ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético (un componente que contiene la misma dioxina del defoliante Agente Naranja), los Bifenilos policlorados) y el Lasso, un herbicida prohibido en Europa.

El glifosato, el ingrediente principal del herbicida Roundup de Monsanto, es el pesticida más ampliamente usado en el mundo entero. Monsanto es también el mayor fabricante mundial de semillas genéticamente modificadas, interviniendo con estos productos de forma directa en el suministro mundial de alimentos. Seguir leyendo Monsanto enjuiciado en La Haya por ‘ecocidio’